HUNOSA es una compañía pública rica en historia. Su nacimiento como sociedad mercantil data de 1967 pero sus raíces se pierden en la lejanía del tiempo ya que surgió de la integración de una veintena de empresas privadas, algunas de ellas activas desde el siglo XIX. Su creación fue una solución diseñada por el Estado español para dar una salida a la crisis tradicional que sufrían las empresas de la minería de la hulla en esta parte de Asturias: la cuenca carbonífera central del Principado.
La compañía ha evolucionado en su más de medio siglo de vida, transformando su actividad para centrarse en las nuevas energías y la restauración medioambiental, construyendo sobre la historia y la experiencia un proyecto de futuro en clave sostenible que explota la geotermia, el hidrógeno, la energía fotovoltaica o la hidráulica a partir de los ricos recursos que aún ofrecen las explotaciones mineras (el agua, los montes, infraestructura minera, antiguas escombreras…)
La extracción carbonífera ya no forma parte de su hoja de ruta pero persiste el compromiso por mantener viva la memoria del carbón, que se suma al de contribuir al desarrollo del territorio en el que se asienta, la cuenca central asturiana.
El patrimonio industrial de HUNOSA es de un valor incalculable. Los vestigios que pueblan los valles de los ríos Caudal y Nalón, salpicándolos de castilletes e instalaciones industriales, son el testimonio vivo de una actividad que vertebró Asturias y definió su identidad y carácter. No solamente el patrimonio inmobiliario: también las locomotoras, la maquinaria, las herramientas, el utillaje o la documentación
Nuestro compromiso con el patrimonio se asienta en tres pilares: la responsabilidad moral con quienes hicieron de la minería su vida, muchas veces perdiéndola; el propio valor arquitectónico y cultural de los bienes que atesoramos, y el convencimiento de que la singularidad del patrimonio puede convertirse en elemento tractor de actividad económica a través de un enfoque cultural y turístico.
Revitalizamos lo que fue para inspirar lo que está por venir, transformando las huellas del carbón en escenarios de memoria, cultura, conocimiento y orgullo colectivo.
Con el objetivo de preservar y difundir el legado minero e industrial, Hunosa ha editado y colaborado, a través de su Archivo Histórico, en la publicación de numerosos libros, obras que recopilan información y recogen documentos, imágenes o testimonios que permiten reconstruir la historia de la minería del carbón en las Cuencas, así como su impacto económico, social y cultural en el territorio.
Las obras constituyen una aportación rigurosa al conocimiento del patrimonio industrial y la memoria del carbón desde distintas perspectivas, poniendo en valor no solo los aspectos técnicos y productivos, sino también las vivencias humanas, la cultura del trabajo, las luchas sociales o la vida cotidiana de miles de hombres y mujeres vinculados a la actividad minera.
A través de estas iniciativas editoriales, la empresa reafirma su compromiso con la memoria colectiva, la investigación histórica y la valorización del patrimonio industrial como parte esencial de la identidad del territorio.
El patrimonio industrial y minero asturiano va más allá de los edificios al servicio de las unidades productivas o los castilletes. Las locomotoras de vapor que durante décadas transportaron el carbón producido en la cuenca central asturiana constituyen elementos de gran valor histórico, tecnológico y simbólico.
El origen de ferrocarril en Asturias y casi en el país está, de hecho, ligado a la minería del carbón. La línea que enlazaba Langreo y Gijón fue la tercera construida en España, poco después de las de Barcelona-Mataró y Madrid Aranjuez. Las máquinas fueron esenciales para el desarrollo de la actividad minera y la logística del abastecimiento energético.
A través del Plan de restauración de máquinas de vapor en instalaciones de HUNOSA 2021-2025, la compañía ha recuperado ocho locomotoras, muchas de ellas expuestas en entornos accesibles al público y de interés turístico o cedidas a museos y entidades culturales, asegurando su preservación para las generaciones futuras.
El patrimonio minero constituye un elemento básico del paisaje de la cuenca central asturiana. HUNOSA posee, en un área de menos de 300 kilómetros cuadrados, una treintena de pozos. A los castilletes y torres de extracción se suman bocaminas, lavaderos de carbón, casas de aseo, fraguas, talleres, tolas, vías ferroviarias… incluso poblados.
Por su singularidad y relevancia arquitectónica y cultural, este patrimonio constituye un activo de interés turístico que puede ser explorado a través de distintas rutas. HUNOSA editó primero un mapa ilustrado por el historietista Alfonso Zapico, Premio Nacional del Cómic, con todas ellas en un proyecto reforzado en una segunda fase a través de la publicación de una guía.
El primer mapa de rutas por el patrimonio minero de la cuenca central asturiana es una ilustración cartográfica que sitúa geográficamente todos los pozos de la compañía y propone distintos itinerarios para descubrirlos.
La publicación amplía la información en forma de libreto aportando datos históricos de cada castillete, edificio, bocamina, o puente ferroviario que jalona cada una de las rutas. La tercera fase del proyecto consistirá en trasladar toda esta información al ámbito online, con una web pensada especialmente para teléfonos móviles, lo que permitirá realizar las excursiones disponiendo únicamente del smartphone, sin necesidad de los formatos impresos.
HUNOSA, comprometida con la memoria histórica, la sostenibilidad y el desarrollo territorial, lidera la conservación y reutilización del patrimonio minero de las Cuencas asturianas. Con más de treinta pozos en su haber, la compañía prioriza la recuperación de espacios emblemáticos como el Pozo Sotón —Bien de Interés Cultural—, Fondón o San José, reconvertidos en museos, centros culturales o turísticos.
Para canalizar esta actividad, HUNOSA ha creado su propia Red de Espacios Culturales y establece alianzas que permiten dar nuevos usos a sus instalaciones.
Un ejemplo es el campus universitario de Mieres, ubicado en terrenos del Pozo Barredo. Otros pozos como Carrio, Santiago o San Jorge se destinarán a proyectos de innovación tecnológica e industrial.
El patrimonio minero no se limita a edificios o castilletes: la empresa impulsa un plan de restauración de maquinaria de vapor, rescata materiales de instalaciones en desuso y organiza eventos y exposiciones para dar visibilidad a este legado.